Hoy quiero hablar desde la mujer que soy y dar espacio a mi voz. Últimamente pude estudiar y asistir a talleres de comadronas, asesoras de lactancia y varias profesionales expertas en el mundo de la mujer/maternidad (estoy finalizando la formación de Doula) y he tenido la suerte de acompañar a varias mujeres embarazadas y a sus parejas. Tengo la sensación de que durante todos estos años pasados he vivido ignorante de mi propio cuerpo, como si hubiese estado envuelta de una niebla alrededor de mi cabeza que me dificultaba alcanzar la realidad. Cuanto me hubiese gustado saber ya de pequeña el poder que conlleva “ser cíclica”, saber distinguir las distintas mujeres que pueden convivir en mí en un mismo mes, o la fisiología de mis pechos y/o útero y como todo se transforma durante un embarazo. Estos son solo unos pocos ejemplos, pero la lista sería mucha más larga.

Pero dejando a un lado todo esto, es importante que las mujeres se sientan apoyadas de una forma incondicional, lo afirmo con toda mi determinación. En este tiempo he podido observar como algunas mujeres se sienten atacadas por otras solo por el hecho de elegir un parto natural en casa (cosa de hippies…), o de elegir leche artificial en vez de leche materna, por no hablar de la cesárea programada….Sin pretender generalizar, pero en muchos casos somos nosotras mismas las que enjuiciamos y hacemos que nos sintamos aún más solas. ¿Sabemos realmente qué es lo que llevó a esas mujeres a su elección? ¿Conocemos los motivos, el dolor que esa decisión, equivocada o correcta, haya provocado en ella?

En un momento tan transformador como un embarazo es útil informarse sobre todo aquello que nos ayude a decidir conscientemente donde parir, con quién, qué hacer con el cordón umbilical o placenta, cómo prepararse para el parto, qué tipo de lactancia elegir, qué pruebas médicas son inevitables y cuáles no, etc. Tras informarse y hacerse una idea, la mujer elije y allí tiene que haber el apoyo máximo a esas decisiones (o por lo menos es lo que a mí me gustaría). Las mujeres hacemos todo lo posible, e imposible a veces, por el bien de nuestros hijos, para que salga todo bien y el contexto (familia, pareja, educación recibida, tradiciones, etc.) influye también en esta toma de decisiones.

Quiero subrayar que en este escrito no quiero pararme en evidenciar lo que es o no recomendable a nivel científico y psicológico, simplemente hablo de algo que tendríamos que tener sea cual sea nuestra decisión: apoyo y respeto.  En nuestra sociedad las mujeres trabajan casi hasta el octavo mes de gestación y en la mayoría de los casos tienen que volver al tercer mes de vida de su criatura; entiendo que hay madres que quieran volver pronto a trabajar porque aman su trabajo, pero hay muchas otras que querrían estar más tiempo con sus pequeños. ¿Se está teniendo en cuenta qué es lo que realmente quiere esa madre? ¿Se les da posibilidad de elegir?

Por ejemplo, ¿cómo se puede mantener una lactancia materna exclusiva durante el primer año de vida si sacarte la leche en depende qué trabajo se hace imposible? ¿Realmente estamos pensando en el futuro de ese pequeño? ¿Y quién tiene el poder de cambiar estas pequeñas realidades?

En algunas familias hoy en día hay padres que prefieren tener la baja de maternidad para poder estar con sus hijos, y me pregunto, ¿nuestra sociedad está lista para algo así? ¿Se les facilita a los hombres esta oportunidad? Para ellos también es una gran transformación pero no se le da casi espacio ni tiempo para poder asimilar y adaptarse a todo esto de una forma adecuada. No olvidemos también de que el rol del padre es muy importante, diría fundamental,  en el sostén de ese huevo madre-bebé (digo padre, pero en caso de madres solteras o parejas de mismo sexo, me refiero a quien tiene ese rol “padre”).

¿Cuántas mujeres aceptan en silencio el dolor de la lactancia pensando que es lo normal y no se lo comentan a nadie porque si no le empiezan a decir de todo? He podido constatar como en algún caso hay mujeres que viven las sombras de la maternidad solas, con una sensación de incomprensión y los juicios o comentarios o la falta de apoyo empeoran aún más la situación. Esto me entristece.

Pues no, mujeres, animo a que podamos abrirnos, a informarnos,  a elegir con toda consciencia lo que tengamos ganas de hacer, de estar acompañadas por buenos profesionales que nos inspiren confianza, que luchemos por nuestros derechos y contras los falsos mitos, que nos sintamos respetadas y apoyadas por las mujeres de nuestras vidas. En fin, si sentís miedo, dolor, felicidad, alegría, incertidumbre, estamos aquí como tribu, aceptando y respirando todo lo que surja y sosteniéndonos las manos dando poco a poco pasos hacia la realidad que nosotras deseamos.