Mamá, sí que estoy un poco cansado, he tenido que trabajar mucho para llegar aquí, al otro lado de la piel. Tu voz y la del papa han hecho que todo fuera más fácil. Y sí, es así, os he elegido como padres, para que podáis acompañarme en este camino que vosotros llamáis vida. Esa canción que siempre escuchabas o me cantabas, sí, justo esa, me gustaría que me la cantaras más porque me relaja y me recuerda la tranquilidad y lo a gustito que estaba en tus entrañas.

Al nacer mi única certeza es que el sentido que tengo más desarrollado es el olfato. Necesito estar piel con piel contigo mamá (sea cual sea la manera en que haya venido a este mundo, lucha para que puedas estar el máximo tiempo posible piel con piel conmigo, porfi), porque así siento tu olor, porque otra cosa que me tranquiliza es escuchar el latido de tu corazón y el ritmo de tu respiración. Todavía no se regular la temperatura de mi cuerpo y por eso estar en contacto con tu piel o con la del papa me va muy bien, es la manera de que no sienta frío; es increíble como tu cuerpo se adapta a mis necesidades. ¿Además, sabes qué? Reconozco el olor del calostro, sí, creo que es similar al olor del líquido que había en tu barriga, y entre el olor y notar esa cosa oscura que vosotros llamáis pezón me facilita llegar a tu pecho. No hace falta ni que me ayudéis, llegaré poco a poco a tu pecho, lo conseguiré sólito. Mamá, ¿sabías que ahora estas segregando mucha oxitocina y que eso te ayuda a que puedas enamorarte de mí? Efectivamente, necesito que te enamores de mi para que puedas cuidarme.

No hace falta que me bañes en seguida, la sustancia blanca que impregna mi piel al nacer es buena y se va absorbiendo poco a poco; y por supuesto, no me pongas perfume y vosotros, si puede ser, tampoco. Oleros me hace sentir en casa y estar arropado en vuestros brazos es lo mejor que me puede pasar. Si además me mueves o acunas un poco me tranquilizo aún más (me recuerda a cuando estaba en tu barriga). Lo siento, mi primera caca será un poco extraña, de hecho, la llaman meconio, es viscosa y casi negra, pero rápidamente se convertirá en un color mostaza ya que mi alimentación será a base de leche. Dejarme al aire libre el ombligo por favor, se tiene que secar y de vez en cuando me lo puedes limpiar con agua y jabón, con eso será suficiente. Se que ahora, como recién nacido, me tienen que hacer pruebas pero quizás podéis estar conmigo mientras me las hagan; y que sean rapiditas porque necesito conoceros, estar con vosotros y crear vínculo con vosotros dos.

No tengo horarios para comer, mamá, simplemente te haré entender que tengo hambre con algún movimiento o con mi voz. Estoy tan bien en tus brazos que podría dormirme y volverme a despertar y pedirte comida mil veces seguidas ya que aquí me nutro de todo lo que realmente necesito. ¡Que bien poner, al fin, olor y cara a vuestras voces! Nos iremos conociendo, de momento solo confiad en que al ser mis padres sabréis mejor que nadie que necesito: confiad en vuestra intuición, ya sé que hay que tomar muchas decisiones y sé que estáis haciendo lo mejor para mí. Os amo ya, sin más.”